Enfrentando una doble crisis: Efectos a corto plazo del distanciamiento social por COVID-19 sobre la fuerza laboral en México

Andrea Bautista León
Ciudad de México, 11 de Julho 2020

El mercado de trabajo en México como en muchos países de Latinoamérica tiene una alta tasa de informalidad. Esto significa que la población trabajadora carece de acceso a servicios médicos, sistemas de ahorro, así como de créditos para bienes y vivienda. En el caso particular de México, a principios del año 2020 el porcentaje de la población ocupada en condiciones de informalidad era del 56%, es decir, poco más de la mitad de los 54.9 millones de personas trabajadoras en el país (INEGI , 2020a). A lo largo de los últimos años, han sido muchos los académicos que han alertado sobre esta situación y sus consecuencias en el mediano y largo plazo (García, 2013). Sin embargo, hasta ahora con la emergencia sanitaria cuando fueron emprendidas medidas de restricción de las actividades económicas es cuando se visibilizó que muchas familias comenzaron a padecer de inmediato los efectos de un mercado de trabajo sin mecanismos de protección social.

La detección del primer caso de la enfermedad COVID-19 fue el 28 de febrero de 2020 según las fuentes oficiales (SS, 2020), poco tiempo después, a partir del 23 de marzo y hasta el 19 de abril se iniciaron en todo el territorio nacional medidas de distanciamiento social y con ellas la reducción de actividades económicas (IMSS, 2020). Los datos estadísticos muestran que en abril la población económicamente activa tuvo una contracción de 12 millones de personas (7 millones de hombres y 5 millones de mujeres) por lo que los efectos de las medidas para evitar la propagación del virus tuvieron un efecto sustantivo y casi inmediato. Al mismo tiempo, a partir de ese mes y al tiempo presente (julio) se tiene un incremento sostenido en los casos de contagio del virus y en las muertes por la enfermedad. Lo anterior implica una situación de doble crisis, la pérdida de vidas y de empleos.

El mercado laboral en México se compone principalmente por actividades en el sector servicios (62%); seguidas de aquellas en el sector secundario (25%) y de alrededor de un 13% en el sector primario. Es por lo anterior que emprender medidas de distanciamiento social tiene un gran impacto en la economía que se mueve por el continuo intercambio de mercancías y por los servicios turísticos los cuales se han visto detenidos temporalmente.

Además, la fuerza de trabajo sufrió cambios sustanciales, no sólo en el volumen que la compone como se indicó en la parte de arriba sino en su composición. Un cambio importante ha sido el aumento de las personas que se declaran fuera de la población económicamente activa pero con disponibilidad para trabajar que se cuenta en 14 millones de personas mayores de 15 años a lo largo de todo el territorio nacional (INEGI, 2020a; INEGI, 2020b). En términos de medición, resulta paradójico que la población desempleada no se haya disparado de manera desmedida, sin embargo, esto se debe a la naturaleza de su captación -se pregunta en las encuestas si la persona buscó activamente trabajo en la semana previa a la entrevista-. Por esta situación, el indicador de desempleo no es el mejor para reflejar la realidad laboral en el país, por ejemplo, entre el primer trimestre del año y el mes de mayo se incremento la tasa de desempleo mínimamente de 3.4% a 4.2% (INEGI, 2020a; INEGI, 2020b). Cuando se observa la información relacionada a los indicadores de empleo en México es pertinente observarlos por sexo debido a la baja participación que tienen las mujeres en el mercado de trabajo. La tasa de participación femenina se ha mantenido en los últimos años alrededor del 44% cuando la de los hombres es del 76% (INEGI, 2020a). En estos tiempos de pandemia, se ha visto una reducción para ambos sexos y las mujeres tienen una tasa de 35% la cual no se había visto tan baja desde los años noventa cuando comenzaba la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, y para los hombres se presenta un valor de 61% lo cual pone en crisis a los hogares, siendo México un país con alrededor del 72% de jefaturas de hogar – y proveeduría- masculina (INEGI, 2020a; INEGI, 2020b).

Como el indicador de desempleo no resulta pertinente, se pueden utilizar otras formas de medición que resultan más útiles para observar el efecto de la pandemia sobre los empleos. El indicador se ha denominado brecha laboral, que en sus orígenes tiene como propósito medir las diferencias entre sexos pero que resulta útil en el presente al tener como denominador no sólo a personas desempleadas, sino aquellas que tienen un trabajo pero necesitan laborar más para cubrir sus necesidades -subocupados- y a las personas disponibles pero fuera de la llamada población económicamente activa -desempleo encubierto- (Kaplan, 2017). Haciendo este cálculo para los periodos recientes se tiene que además de verse un incremento sustantivo en ambos sexos existe una situación agudizada para las mujeres. Esto es, antes de la pandemia, el 16.6% de los hombres estaban con necesidad de un empleo o más tiempo de trabajo, mientras que para las mujeres este valor era de 24.1% (INEGI, 2020a). En el presente, ambas cifras se dispararon. En el caso de los hombres a valores de 46.9 y 49.9% para abril y mayo. Mientras que en las mujeres se incrementó a 55.6% y 56.7% para cada mes analizado (Gráfica1). En términos de volumen estos refieren en mayo a un total de 18 millones de hombres y 16.2 millones de mujeres, en decir existen 34.2 millones de personas que necesitan un empleo que cubra sus necesidades económicas (INEGI, 2020b).

Gráfica 1. México. Indicador de brecha laboral por sexo. 2020

Fuente: Estimaciones propias con base en INEGI, 2020a; INEGI, 2020b.

A partir del mes de julio se ha comenzado a reactivar la economía promoviendo protocolos sanitarios en todos los centros de trabajo, sin embargo, esto no se ha visto reflejado en una baja del número de contagios e incluso se indica un subregistro importante por medios de comunicación que han hecho investigación al respecto (NYT, 2020) por lo que la cifra real de contagios y decesos permanece incierta.

Finalmente, la situación en México como en muchos países de Latinoamérica se encuentra sostenida por hilos muy delgados donde la crisis sanitaria ha revelado la fragilidad del mercado laboral el cual había dejado por décadas en desprotección a los trabajadores en esquemas primordialmente de informalidad donde no existen derechos laborales. En estos escenarios no es posible detener la provisión de servicios y el freno de actividades de manera prolongada por sus efectos adversos sobre la economía, sin embargo, el tiempo nos indicará si se está pagando un precio demasiado alto en vidas humanas.

Referencias
• García, B. (2013). Precariedad laboral y desempleo en México, Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM.
• Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI]. (2020a)Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo I Trimestre (enero-marzo). Microdatos.
• Instituto Mexicano del Seguro Social [IMSS]. (2020). Para disminuir la propagación del COVID-19, el IMSS promueve las medidas de sana distancia. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202003/142
• Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI]. (2020b)Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo. Mes de Mayo. Microdatos.
• New York Times [NYT] (2020). 53,000 Missing Deaths: Tracking the True Toll of the Coronavirus Outbreak. Disponible en: https://www.nytimes.com/interactive/2020/04/21/world/coronavirus-missing-deaths.html?fbclid=IwAR1uEgOwNKx2ogr0IQ8NH_gO7csA009cHKp7MJmd0jZD0vtM2S8BFol5HGs
• Kaplan, D. (2017). El peculiar comportamiento de la tasa de desempleo. Animal político. Disponible en: https://www.animalpolitico.com/mexico-como-vamos/peculiar-comportamiento-la-tasa-desempleo/
• Secretaría de Salud [SS]. (2020). Se confirma en México caso importado de coronavirus COVID- 19. Disponible en: https://www.gob.mx/salud/prensa/077-se-confirma-en-mexico-caso-importado-de-coronavirus-covid-19